Autoridades y expertos coincidieron en que el país debe pasar de pilotos a proyectos de escala, con políticas estables y coordinación estatal, para enfrentar la competencia global y atraer inversiones.
El desarrollo global del hidrógeno verde y sus derivados —como amoníaco, metanol y fertilizantes— fue el centro del panel “Geopolítica del Hidrógeno: Riesgos y oportunidades en un contexto de transición energética”, realizado en el Congreso Hyvolution Chile 2025. La conversación reunió a Juan Carlos Jobet, exministro de Energía y decano de la Escuela de negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI); Eduardo Bitran, director de Codelco y académico de la UAI, Fernando Ortiz, Jefe de Oficina Relaciones internacionales del Ministerio de Energía y especialistas del sector internacional, Hans Kulenkampff, CEO Hinicio y Erik Van Der Heijden, Líder de Transición Energética de Port of Rotterdam. Quienes debatieron sobre cómo transformar a Chile en un actor confiable en un mercado energético altamente competitivo
Los expositores coincidieron en que la industria mundial del hidrógeno verde aún es incipiente, pero avanza rápidamente gracias a la reducción de costos y al impulso de políticas industriales en distintas regiones. Ejemplo de ello es China, donde lideran la producción de electrolizadores, lo que ha bajado drásticamente los precios y beneficia a países con abundantes recursos renovables. India, en tanto, lanzó un programa de subsidios para impulsar el amoníaco verde a gran escala, mientras que Europa y Japón avanzan con fuerza motivados por la seguridad energética y la descarbonización. En contraste, Estados Unidos ha perdido dinamismo y concentra sus esfuerzos en los data centers, dejando espacio para que otros actores, como Canadá y países del Medio Oriente, ganen protagonismo en el tablero global.
Chile: continuidad y coordinación
Desde el Ministerio de Energía destacaron los avances alcanzados en materia de cooperación internacional, —gracias a los acuerdos firmados con los puertos de Rotterdam y Hamburgo—, junto con el desarrollo de proyectos locales que ya ingresaron a evaluación ambiental. En esa línea, se valoró especialmente la continuidad de las políticas públicas impulsadas en gobiernos anteriores, lo que ha permitido dar certezas al sector y evitar cambios bruscos que frenen la llegada de inversiones. Sin embargo, la permisología y la necesidad de una mayor coordinación del Estado para acelerar las iniciativas, no estuvieron fuera del debate.
Uno de los puntos clave fue la urgencia de generar condiciones que hagan viables los proyectos industriales. Los panelistas coincidieron en que, pese al potencial natural del país, los altos costos iniciales y la falta de contratos estables frenan el desarrollo. En esa línea, Eduardo Bitran recalcó que “nadie iniciará proyectos si no tiene contratos de largo plazo, necesitamos contratos por diferencia y proyectos de gran escala, no solo pilotos”. Juan Carlos Jobet reforzó esa visión al señalar que “Chile tiene condiciones naturales excepcionales, pero necesitamos demostrar que somos capaces de ejecutar iniciativas de envergadura que consoliden confianza en el mercado”.
Pasar de pilotos a industria
El debate cerró con un consenso transversal: Chile debe apostar por proyectos “ancla” de escala industrial, más allá de pilotos, para demostrar factibilidad y atraer capital. Esto exige estabilidad regulatoria, coordinación estatal y alianzas estratégicas para consolidar al país como proveedor confiable en un mercado global competitivo. “Necesitamos un marco previsible y capacidad de ejecución; solo así atraeremos capital y tecnología”, señaló Bitran, mientras Jobet enfatizó que mantener políticas de Estado y simplificar permisos será clave para transformar el potencial del hidrógeno en resultados concretos.



