Los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) van a sacar al mercado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para compensar las pérdidas de abastecimiento por la interrupción del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.
Desde la creación de esta organización en 1974, se trata del mayor volumen hasta ahora utilizado de esas reservas estratégicas, previstas para responder a situaciones de crisis, según destacó este miércoles el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en una declaración.
La decisión se tomó por unanimidad de los 32 países miembros y su objetivo es compensar la pérdida de oferta de petróleo por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, pero Birol quiso insistir en que lo más importante para que se restablezcan los flujos de crudo, pero también de gas, es que ese paso se pueda reabrir.
Recordó que antes de la guerra por allí salían unos 15 millones de barriles diarios de crudo y otros 5 millones de barriles de derivados del petróleo, lo que equivale a alrededor del 25% del petróleo que circula por vía marítima.
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Una de las consecuencias del bloqueo de esa vía es que algunos países han empezado a reducir la producción.
Además, en el marco de la guerra ha habido ataques a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, algunas de las cuales han resultado dañadas.
Según explicó la AIE en un comunicado, con la guerra el volumen de crudo y derivados del petróleo exportados por el estrecho de Ormuz se ha reducido a menos del 10% del que salía antes.
Birol recordó que “la seguridad energética es el mandato fundador de la AIE”, que cuando en el pasado hubo perturbaciones en el mercado ya había tomado “medidas colectivas para ofrecer suministro adicional” como ha decidido ahora.
En concreto, desde su creación tras la primera crisis del petróleo en 1973, la agencia ha recurrido en cinco ocasiones a sus reservas estratégicas, las dos últimas en marzo y en abril de 2022 por la tensión generada en los mercados por la invasión rusa de Ucrania, pero nunca por un volumen tan elevado como esta vez.
Los 400 millones que saldrán ahora al mercado representan la tercera parte de los cerca de 1.200 millones de barriles que componen esas reservas.
Los miembros de la AIE tienen la obligación de disponer de al menos el equivalente de 90 días de importaciones en reservas estratégicas, que pueden estar directamente controladas por los gobiernos o por la industria, para hacer frente a situaciones excepcionales, en particular por la interrupción del suministro.
Problemas también en el suministro de gas
Más allá de la cuestión del petróleo, el suministro de gas se enfrenta también a un problema similar ya que del golfo Pérsico sale alrededor del 20% del gas natural licuado (GNL) que se consume en el mundo, sobre todo de Catar y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y los metaneros están también bloqueados por el cierre del estrecho de Ormuz.
Birol reconoció que hay pocas opciones para sustituir ese GNL del golfo Pérsico y una de las consecuencias es que los países consumidores de Asia, que eran los principales receptores, están compitiendo para captar metaneros con gas de otras partes del mundo que inicialmente iban destinados a Europa o a otros importadores.
De hecho, ya se ha confirmado algún caso de barcos que han cambiado su ruta, como uno que había salido de Nigeria y que debía descargar su GNL en Francia, pero ahora va camino de la India.
Birol señaló que en algunos países asiáticos pobres, que no pueden competir por los precios tan altos a los que ha subido el gas desde el inicio del conflicto bélico el 28 de febrero, se ha empezado a racionar.
A diferencia de lo que ocurre con las reservas estratégicas de petróleo, la AIE no dispone de un dispositivo equivalente para el gas. Su director ejecutivo señaló que tras la decisión de este miércoles, la agencia seguirá la situación en los mercados y “si es necesario formulará recomendaciones adicionales” a sus miembros, que son la inmensa mayoría de los de la OCDE.



