Alto precio del cobre: Estudio U. de Chile explica inesperado efecto en la formación educativa

Un estudio liderado desde el Departamento de Economía muestra que el alza del precio del cobre puede impulsar la matrícula en educación superior en zonas mineras, sobre todo en carreras técnicas pero, al mismo tiempo, aumentar la deserción en programas profesionales entre jóvenes de menores ingresos.

Un reciente estudio de la Universidad de Chile muestra un efecto inesperado de las alzas en el precio del cobre sobre las trayectorias educativas en regiones mineras: aumentan las matrículas en educación superior, pero también se eleva la deserción, especialmente en jóvenes de menores ingresos.

La investigación Digging deep: Resource exploitation and higher education, publicada en World Development (publicada por revista World Development) fue realizada por Nathaly Rivera, académica del Departamento de Economía de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, junto a Lenin Balza (Banco Interamericano de Desarrollo) y Camilo De Los Rios (Duke University).

El estudio cruza datos de más de tres millones de egresados de enseñanza media entre 2006 y 2018 con información del precio del cobre y características territoriales de zonas mineras. Los resultados muestran un doble efecto: mayor ingreso a la educación superior, pero también más abandono de carreras.

Deserción en establecimientos públicos

“Cuando sube el precio del cobre, aumenta la matrícula en educación superior en las zonas mineras, pero al mismo tiempo aumenta la deserción”, explica Rivera. En términos cuantitativos, un alza de un dólar en el precio del cobre incrementa la matrícula en 2,6 puntos porcentuales (3,6%), pero reduce la probabilidad de titulación entre 0,3 y 3,8 puntos porcentuales, cerca de un 9% en esas regiones.

El aumento de matrícula se concentra en jóvenes de ingresos medios, asociados a colegios particulares subvencionados, y ocurre principalmente de forma tardía, con mayor presencia en carreras técnicas. En cambio, la deserción se focaliza en estudiantes de menores ingresos, vinculados a establecimientos públicos.

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Según la investigadora, el boom minero eleva el costo de oportunidad de estudiar. “Para estos jóvenes, los retornos relativos de un título caen frente al salario que podría estar ofreciendo el sector minero en el corto plazo, y muchos abandonan antes de titularse”, señala.

 

El efecto es más fuerte en programas profesionales de mayor duración, mientras que estudiantes de colegios particulares no muestran impactos significativos. Para Rivera, esto evidencia que los ciclos de auge de recursos naturales afectan de manera desigual a los estudiantes según su nivel socioeconómico.

“Este hallazgo nos ayuda a entender que la tensión sobre si los estudiantes tienden a invertir más o menos en educación durante altos precios del cobre depende del nivel socioeconómico”, plantea.

Bonanza minera y permanencia educacional

Desde la perspectiva de políticas públicas, el estudio sugiere que el principal desafío no es el acceso, sino la permanencia. En ese sentido, propone reforzar becas de manutención, apoyos académicos y estrategias de retención en periodos de bonanza minera.

También se observa un espacio para fortalecer la transición entre enseñanza media y educación superior, ya que parte de los jóvenes retrasa su ingreso y podría no estar estudiando ni trabajando en ese periodo.

En el largo plazo, la investigación advierte implicancias para la movilidad social y la resiliencia de las regiones mineras. “Si una parte importante de los jóvenes de regiones mineras se queda sin título profesional, su capacidad de transitar hacia empleos de mayor calificación, y la capacidad de la región de adaptarse cuando los precios caen, queda comprometida”, concluye Rivera.