El proyecto de restauración ecológica que busca salvar la Patagonia

 

El mayor proyecto de restauración ecosistémica que se está gestando en Sudamérica se encuentra en Chile y busca recuperar la estepa subantártica, un ecosistema frío y seco de la región más austral del mundo: la Patagonia.

Su objetivo es recuperar –preliminarmente– 250.000 hectáreas de la estepa de Magallanes y Tierra del Fuego, con el objetivo de reunir más de 17 millones de toneladas de carbono, capturándolo de la atmósfera para reducir los efectos del cambio climático que están devastando esta zona.

Se llama Respira Patagonia y podría llegar a ser el proyecto más importante en materia de mitigación que presente Chile en el marco del Artículo 6.2 (sobre el intercambio de reducción de emisiones entre países) del Acuerdo de París, el tratado internacional más importante sobre el cambio climático.

Combinando naturaleza, producción y ciencia, esta iniciativa aplicará ganadería regenerativa a gran escala para sanar los suelos, lo que no solo permitirá una enorme captura de carbono, sino que también podría reactivar de manera sustentable el motor económico histórico de la región de Magallanes.

“No es menor, porque esta es una región muy estratégica para el país y lamentablemente se ha vivido un abandono estructural por parte del Estado que ha sido significativo en su deterioro, tanto en degradación de los suelos como en indicadores económicos”, explica en conversación con BiobioChile Manuel Sanhueza, director ejecutivo de Respira Patagonia.

“El poder intervenir hoy a través de la acción climática y repercutir en un sector productivo, pensamos que es un camino a avanzar, puesto que establece una transición a un modelo de economía basado en el capital natural”, añade.

¿Qué está pasando en la estepa subantártica?

Walter Ojeda, director técnico de esta iniciativa, puntualiza que factores como el sobrepastoreo, el avance de la desertificación, la presencia de especies invasoras y el estrés que genera el cambio climático han degradado los suelos de la estepa subantártica. Tanto que hoy en día especies nativas como el coirón, emblemático de los pastizales de la Patagonia, “no es capaz de sustentar una cantidad mayor de animales”.

A raíz de esto, en 2023, después de un déficit hídrico sostenido, el Estado declaró por primera vez emergencia agrícola debido a la sequía en Magallanes.

Recordemos que, pese a estar en el sur del mundo, esta región es semiárida, con arbustos propios de clima frío y seco. “Hay algo de mito en que somos muy lluviosos”, aclara Sanhueza, “pero acá en la estepa, saliendo un poquito hacia el norte de Punta Arenas, te llueve dos meses menos de lo que llueve en Puerto Montt, por ejemplo”.

De acuerdo con Ojeda, en la estepa dura, yendo hacia Argentina en Tierra del Fuego y hacia el Estrecho de Magallanes, caen solo entre 250 y 300 milímetros al año.

“Y este año no hubo nieve, el año anterior tampoco, entonces eso afecta a los ciclos normales de desarrollo biológico del territorio, alterando toda la superficie, tanto de agua como de suelo, y por supuesto de vegetación, generando un daño ecosistémico que ya se ha vuelto incontrolable”, añade.

Ante estas condiciones, no solo peligran algunas especies arbustivas, también animales. Recordemos que especies como el huemul, el cauquén de cabeza colorada, el ñandú austral y el puma hoy enfrentan serios riesgos de conservación debido a la pérdida del hábitat, así como la caza ilegal y la introducción de especies invasoras.

“El cauquén colorado está prácticamente extinto en la Región de Magallanes, logrando ubicar solo 500 unidades de algo que antes había decenas de miles. Muy poco se habla en Chile de este daño ecosistémico: tenemos una Patagonia que se muere”, asegura Sanhueza.

Ganadería sustentable en la Patagonia

En la Región de Magallanes, la ganadería ha sido una actividad económica histórica, pero con impactos negativos en el medio ambiente, los mismos que la llevaron al declive que enfrenta hoy, según el experto.

Sanhueza habla de “una caída” de esta actividad, el abandono estatal y una región que hoy se mantiene “subsistiendo en base al empleo público”.

“Las cifras oficiales que mostraban su nivel de deterioro datan de muchos años y no ha habido mayor intervención, siendo que ha sido golpeada por 140 años de sobrepastoreo, por más de una década de una sequía extrema y sin precedentes, donde el cambio climático se siente: completamos un segundo año sin nieve, con todo lo que eso significa en la estepa”, advierte.

En este contexto, la ganadería estratégica puede hacer más que combatir el cambio climático. Este método recupera los suelos dañados a partir del pastoreo rotacional y otras buenas prácticas que permiten, por ejemplo, que las plantas tengan periodos más largos de descanso. Así, el suelo se recupera y los animales siguen teniendo alimento.

“Según la bibliografía científica de hoy, la estepa subantártica secuestra 3 veces más gases de efecto invernadero que los bosques amazónicos. Por lo tanto, el potencial estaba, pero la degradación hace que el suelo pierda su capacidad de absorber estos gases y comienza a liberar. Es una forma de revertirlo”, añade el director ejecutivo.

Una vez que este suelo se recupere, empezará a capturar los gases dañinos para la atmósfera, un proceso que será monitoreado por científicos y que traerá créditos de carbono. Respira Patagonia espera obtener los primeros para el 2027, tras haber completado su auditoría de validación este año.

Earthood Services, una prestigiosa empresa internacional especializada en servicios relacionados con el cambio climático, la neutralidad de carbono y la sostenibilidad, visitó los campos del proyecto recientemente y verificó in situ sus protocolos de muestreo y manejo.

Sanhueza dice que los créditos de carbono que generarán han causado expectativa en el mercado mundial. “Está en el interés de organismos como Microsoft, Netflix, aerolíneas y el Artículo 6.2 del Acuerdo de París”, señala.

En este mercado que surgió de la emergencia climática mundial, las empresas compran o invierten en esos créditos para compensar sus huellas de carbono, ayudando a financiar estos proyectos y cumpliendo sus compromisos climáticos.

“Es una acción climática significativa”, apunta Sanhueza, “es el mayor proyecto de restauración ecosistémica que se está llevando a cabo en Sudamérica, con tres importantes componentes: acción climática, biodiversidad y beneficio a la comunidad”, concluye.

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