La Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) dejó sin efecto la principal licitación del proyecto Puerto Exterior de San Antonio, una iniciativa valorizada en cerca de US$1.950 millones y considerada una de las mayores obras de infraestructura portuaria del país.
La decisión se conoce semanas después de que un estudio reabriera el debate sobre la necesidad de concretar la expansión portuaria en el corto plazo.
El directorio de EPSA acordó poner término a la licitación, haciendo uso de una facultad contemplada en las bases administrativas del concurso.
La estatal explicó que optó por reformular la estrategia de desarrollo del proyecto, separando las obras habilitantes o preliminares de aquellas asociadas a la construcción del molo de abrigo (muro de resguardo).
Esa nueva modalidad permitirá avanzar en las obras iniciales, aunque reconoció que dicho esquema no podía implementarse bajo las condiciones establecidas en la licitación que estaba en curso.
Como consecuencia, el proceso quedó oficialmente terminado.
Conforme a las bases del concurso, la decisión no genera derecho a indemnizaciones, compensaciones ni reclamaciones por parte de las empresas que estaban participando.
Por todo, EPSA convocará a nuevos procesos licitatorios para ejecutar el proyecto bajo la nueva estrategia.
El proyecto Puerto Exterior de San Antonio
De acuerdo a información difundida por EPSA, el Puerto Exterior de San Antonio es la mayor iniciativa de infraestructura portuaria proyectada en Chile y busca responder al crecimiento esperado del comercio exterior durante las próximas décadas.
El proyecto considera la construcción de un rompeolas de aproximadamente cuatro kilómetros de longitud, además de dragados, explanadas y la habilitación de dos terminales portuarios semiautomatizados de 1.730 metros cada uno.
Su ejecución fue diseñada en cuatro etapas, de acuerdo con la evolución de la demanda. Una vez completado, el recinto tendrá capacidad para movilizar hasta 6 millones de TEU al año -equivalentes a cerca de 60 millones de toneladas de carga- y podrá atender simultáneamente hasta ocho buques de 400 metros de eslora.
La inversión total estimada alcanza los US$4.450 millones. De ese monto, US$1.950 millones corresponden a la Empresa Portuaria San Antonio para financiar las obras de infraestructura pública, mientras que los US$2.500 millones restantes serán aportados por privados mediante concesiones para construir y operar los terminales.
Según la planificación del proyecto, la primera etapa entraría en operación hacia 2036, con un muelle de 865 metros y una capacidad inicial de transferencia de 1,5 millones de TEU anuales.



