Gustavo Lagos advierte riesgos tras boom del cobre: alza histórica podría acelerar sustitución

El reconocido académico de minería de la Universidad Católica afirma que, si el precio del cobre continúa al alza, podría intensificarse su reemplazo por otros materiales, especialmente por el aluminio. Además, analiza cómo está afectando a la industria el alza de insumos críticos, como combustible y ácido.

El precio del cobre atraviesa uno de sus momentos históricos más altos. Esta semana, en la Bolsa de Metales de Londres, el metal rojo alcanzó un récord de US$6,39 por libra, mientras que el promedio acumulado de 2026 llega a US$5,86 c/lb, según cifras de Cochilco. Sin embargo, detrás de este escenario de bonanza, el académico y especialista en minería de la Pontificia Universidad Católica, Gustavo Lagos, advierte una serie de riesgos y contradicciones para la industria y para Chile.

En una entrevista con El Periodista, el experto explicó que el salto respecto de 2025 es significativo. “El precio promedio de 2025 fue 451,1 c/lb, es decir, un diferencial de 133 c/lb, lo que va casi completo a utilidades, considerando un costo constante”, señaló. Según Lagos, el impacto fiscal también es considerable. “Las GMP10 (las diez mayores mineras) pagaron 49,9% de impuestos totales respecto a sus ganancias antes de impuesto, por lo que se considera que la mitad de las utilidades adicionales van a la empresa y la mitad va a impuesto. En suma, el mayor precio del cobre en esos niveles aumenta fuertemente las ganancias de las empresas y los impuestos pagados al fisco”, afirmó.

No obstante, el académico advirtió que los precios excepcionalmente altos también pueden acelerar procesos de sustitución tecnológica. “El riesgo es la sustitución, pero en los niveles actuales entre 5 y 6 US$/lb ya hay sustitución y esta no debiese aumentar con respecto a la de años anteriores”, indicó. Aun así, planteó que un nuevo salto podría generar efectos más profundos en la demanda mundial del metal. “Si el precio del cobre sube más, por ejemplo, a 7 US$/lb, la sustitución podría ser mayor, especialmente respecto del aluminio, que es el principal sustituto en temas de transmisión y disipación de calor y en conducción de electricidad”, sostuvo.

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Alertas para la minería

Lagos también abordó cómo estos ciclos de altos precios afectan la disciplina operacional de las compañías mineras. A su juicio, cuando el cobre entra en períodos de auge, las empresas tienden a priorizar el aumento de producción por sobre el control de costos y la productividad.

“Cuando hay auges de precio a las empresas les conviene aumentar la producción para ganar más. Los costos también aumentan, pero nunca en la proporción que aumenta el precio y además lo hacen tardíamente, por lo que la única política es aumentar la producción”, explicó. En ese contexto, aseguró que “la contención de costos no corre como prioritaria y la productividad normalmente se reduce en estos periodos”. 

“Cuando se reduce el precio, las empresas cambian su política a reducir los costos y no producir más de lo que hacían. Generalmente pueden bajar la producción dejando aquellas partes que son más costosas”, comentó.

El académico también alertó sobre el efecto de otras variables globales que están encareciendo la operación minera, particularmente el precio del combustible y la escasez de ácido sulfúrico.

“El precio del combustible hace subir todos los costos de producción, ya que todos los insumos necesarios para la producción utilizan energía en su fabricación y transporte”, indicó.

Sobre el ácido sulfúrico, insumo clave para los procesos de lixiviación, Lagos fue enfático: “La escasez de ácido sulfúrico le pega fuerte al precio, aumentándolo, y el precio es uno de los componentes principales de las operaciones de lixiviación”.

A su juicio, esta combinación termina afectando directamente tanto a las compañías como a la recaudación fiscal. “Las empresas ganan menos y el gobierno recibe menos impuestos, un golpe muy fuerte a Chile”, advirtió.