La cordillera de Chile central se está calentando y derrite glaciares

 

El Informe de Monitoreo Glaciológico 2024-2025, de la Universidad de O’Higgins (UOH), reveló que el glaciar Universidad perdió un volumen de hielo equivalente a 36 millones de metros cúbicos de agua en el último año hidrológico y su deshielo continúa acelerándose.

De acuerdo con un comunicado de la casa de estudios, el hielo que perdió es similar al consumo anual de agua en una ciudad de 580.000 habitantes, lo que indica que este glaciar mantiene un balance de masa negativo.

“Su estado responde al progresivo calentamiento que afecta a la cordillera de Chile central”, señalan.

Las conclusiones de este informe, que fue hecho por investigadores de la UOH para la Dirección General de Aguas (DGA) en el marco de la Estrategia Nacional de Glaciares, preocupan a los expertos, ya que el glaciar Universidad es el más extenso de la Región de O’Higgins y aporta entre un 20% y un 25% del caudal del río Tinguiririca en verano.

Hans Fernández Navarro, investigador del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la UOH, explica que “las mediciones realizadas entre 2024 y 2025 muestran que la nieve logró acumularse únicamente por sobre los 3.500 metros de altitud, mientras que bajo los 3.000 metros el glaciar incluso se derritió durante el invierno“.

Además, una de las balizas instaladas en el glaciar recogió evidencia de un derretimiento vertical de 9 metros en menos de un año, lo que refleja la intensidad de este proceso.

Los científicos de la UOH creen que los resultados muestran una tendencia de deshielo a largo plazo. Resulta que desde 1955 el glaciar Universidad ha reducido su superficie desde 31,5 hasta 25,6 kilómetros cuadrados, es decir, una disminución cercana al 19%.

Y en la misma línea, el glaciar retrocede a un ritmo promedio de 24 metros por año actualmente, más rápido que en el siglo pasado. Esto evidencia que el deshielo se está acelerando en la zona.

¿Qué pasa en la cordillera de Chile central?

El informe también concluyó que la Línea de Equilibrio Glaciar, que es el límite imaginario que separa la zona donde se acumula más hielo de la zona de ablación, donde predomina el derretimiento, alcanzó 3.717 metros sobre el nivel del mar, lo que confirma que el glaciar perdió más hielo del que logró recuperar con la acumulación de nieve.

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“El glaciar Universidad constituye uno de los mejores indicadores para entender cómo está respondiendo la cordillera de Chile central al cambio climático”, plantea Hans Fernández.

Y agrega que “los resultados del monitoreo muestran que la pérdida de masa se mantiene y que el glaciar continúa en desequilibrio frente a las condiciones climáticas actuales. Contar con mediciones permanentes nos permite cuantificar estos cambios y comprender cómo esto afecta la disponibilidad de agua para las próximas décadas”.

Los investigadores también documentaron la desaparición de una laguna que se había formado frente a Universidad a raíz del deshielo, lo que también es un indicador del debilitamiento progresivo del glaciar.

Pero esta masa de hielo no es la única que está sufriendo los efectos del calentamiento en Chile central, otros glaciares también han tenido pérdidas considerables. Por ejemplo, el glaciar Echaurren Norte, de la Región Metropolitana, ha perdido cerca del 65% de su superficie desde 1955, según un estudio publicado recientemente en Annals of Glaciology.

De hecho, ya no hay rastro visible de hielo limpio en su superficie. Los científicos determinaron que entró en un desequilibrio muy marcado con el clima. Lo que hoy queda de él está completamente cubierto por rocas y sedimentos. Además, está en riesgo de desaparecer.

Felipe Ugalde Peralta, geólogo y especialista en glaciología de la Universidad de Chile, dijo que particularmente en la última década, marcada por la megasequía en Chile central (entre 2010 a 2022), Echaurren Norte experimentó una pérdida sostenida de masa, superficie y elevación.

“Si el glaciar continúa perdiendo masa al ritmo que lleva desde hace 15 años, va a desaparecer. Y con ello no solo se perdería un indicador científico de clase mundial en los Andes centrales de Sudamérica, sino también una historia de más de cinco décadas de trabajo incesante de estudio”, señaló.

Estas condiciones en la cordillera de la zona central podrían incluso afectar a más glaciares. Allí, fenómenos como El Niño y La Niña modulan la disponibilidad de nieve y precipitaciones y crean un clima demasiado variable para estas masas de hielo. Mientras que El Niño suele asociarse a inviernos más húmedos en Chile central, La Niña genera condiciones más secas, explicó el experto.

“Lo peor que podría pasar ahora es que volviéramos a tener otra megasequía igual o más prolongada, porque ahí no solo el glaciar Echaurren Norte se vería afectado: otros más pequeños en la región metropolitana, al norte y sur, también pagarían las consecuencias“, sostuvo.

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