Medios argentinos ponen a Escondida como referente para el futuro del cobre en Argentina

Aunque Argentina actualmente no produce cobre, su cartera de proyectos podría llevarla a alcanzar 1,5 millones de toneladas hacia 2035. En ese contexto, medios trasandinos visitaron Escondida, la operación de BHP en Antofagasta, para analizar su escala, modelo operativo y las lecciones que podría replicar la industria argentina.

 

La cartera de proyectos de cobre en Argentina podría catapultar al país que actualmente no produce cobre a transformarse en un protagonista en la producción cuprífera con 1,5 millones de toneladas hacia 2035. Así se desprende de un informe elaborado por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera de la Secretaría de Minería de la Nación. El documento identifica nueve proyectos de cobre en etapas avanzadas de desarrollo, con un requerimiento de capital agregado superior a US$28.000 millones. 

 

En medio del creciente interés por el cobre argentino, medios como Clarín, La Nación y Diario de Cuyo recorrieron Escondida, la operación de BHP en Antofagasta, y publicaron reportajes centrados en su escala, modelo operativo y posibles aprendizajes para Argentina.

 

Para Diario de Cuyo, medio de la minera provincia de San Juan, Escondida funciona como un espejo operativo. 

 

En un artículo titulado <<Cómo es Escondida, la mayor mina de cobre del mundo, y qué podría replicarse en Argentina>> describió que “en el lugar se produce el 5% de la producción mundial, tiene 35 años de producción transitados y por lo menos 60 más a futuro. Y que, a su vez, está en medio de un plan de inversión para sostener su capacidad de producción. Escondida generó en el último año fiscal más de 1,26 millones de toneladas de metal, tanto en cátodos como en concentrado. La segunda productora global obtuvo un 30% menos”.  

 

La publicación tiene impacto en San Juan, donde el proyecto Vicuña (joint venture de BHP y Lundin Mining) contempla una inversión de US$9.700 millones iniciales, con un potencial total de hasta US$18.000 millones en sus fases de expansión. 

 

Agrega el artículo de Diario de Cuyo que “para mantener el ritmo tiene pensada una inversión de 10.000 millones de dólares más, lo que se traducirá en nueva capacidad de procesamiento y también la expansión del open pit, que hoy tiene 3,5 por más de 2 km y más de 900 metros de profundidad, siendo uno de los más grandes del mundo”.

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Cadena de valor 

 

A su vez Clarín (de circulación nacional), puso foco en la cadena de valor local. El medio destacó que Escondida destina más de US$5.400 millones a proveedores (con un 95% de empresas chilenas) mediante políticas de pago a siete días a PyMEs.

 

“El peso económico también se ve puertas afuera de la mina: Antofagasta, ciudad de 400.000 habitantes, tiene hoy 30 vuelos diarios. En Argentina, sin contar Buenos Aires que solo se compara con Santiago en Chile, solamente Bariloche tiene un nivel de conectividad aérea cercano a esa cifra y no es estable todo el año. Es, también, una forma de medir cuánto dinamismo económico genera una operación minera de esta escala en su entorno”, se planteó en la nota <<Cómo funciona la mina de cobre más grande del mundo: energía renovable, 30 vuelos diarios y el ejemplo para los proyectos RIGI que se vienen>>.

 

Difícil de dimensionar

 

<<Viaje a la mina de cobre más grande del mundo: las lecciones que la Argentina todavía tiene que aprender>>, se tituló la publicación hecha por La Nación, también de circulación nacional. 

 

En el artículo, señala que “la escala de la operación es difícil de dimensionar sin verla. El rajo principal -la mina a cielo abierto, el open pit- tiene 3,5 kilómetros de largo, 2 kilómetros de ancho y 900 metros de profundidad, y todo el distrito minero ocupa una superficie similar a la de la ciudad de Santiago o a la de Singapur”.

 

El artículo profundiza “la comparación con la Argentina, que no produce cobre desde 2018. (…) En Chile, gran parte del recorrido tiene caminos asfaltados y líneas de alta tensión; en la Argentina, todavía hay tramos de ripio, lo que encarece el recambio de neumáticos y alarga los tiempos de viaje, y las minas de cobre en construcción se abastecen con grupos electrógenos y diésel, porque todavía no llegó el tendido eléctrico de alta tensión”.

 

La nota concluye que “el dato que mejor resume la oportunidad y el desafío argentino: el cobre está, la cordillera es la misma y la demanda mundial va a seguir creciendo, pero la infraestructura, la escala y hasta la cultura minera todavía tienen tres décadas de diferencia”.