Chile continúa llevando adelante las negociaciones comerciales con Estados Unidos (EEUU) luego que desde julio comenzara a regir una tarifa del 12,5% -junto a otras 40 economías- donde un 53% de los productos nacionales quedaron exentos.
Dentro de este grupo no se incluyen exportaciones como los vinos, salmones, madera o ciertos tipos específicos de frutas, y sobre ellos es que se buscan nuevas exenciones o rebajas arancelarias.
Algunos de estos sectores, como las salmoneras, enfatizan que ellos no son competencia directa de Estados Unidos, por lo que buscan que sus envíos puedan entrar sin cargos extra al país norteamericano. Cabe recordar que desde 2015 y gracias al Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 2004, el 100% del comercio bilateral estaba con arancel cero hasta antes del llamado “Dia de la Liberación”.
Ahora bien, en una actividad realizada la semana pasada por la Compañía Sud Americana de Vapores, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), Paula Estévez, aseguró que Chile está negociando con EEUU un ART, siglas en inglés de Acuerdo de Comercio Recíproco, a la vez que sinceraba que no se podrá llegar a la totalidad de las exportaciones con arancel cero.
“La política comercial estadounidense cambió y tiene sus razones internas: Reindustrialización, recaudación fiscal, equiparar el comercio bilateral que tiene con los distintos países, y Chile tiene un superávit comercial con EEUU. Pero en este nuevo escenario, tenemos que saber cuáles son los límites de la negociación”, sostuvo la autoridad.
Qué es un ART y por qué Chile está negociando uno
Un Agreement on Reciprocal Trade o ART es un instrumento donde dos países acuerdan condiciones específicas para su relación comercial y puede abarcar áreas como acceso a mercado, aranceles, exenciones u otros compromisos.
Si bien Chile ya posee un TLC vigente, un eventual ART vendría a complementar este y otro tipo de acuerdos.
La nueva política comercial del presidente Donald Trump ha pasado por tres etapas bien marcadas:
Primero, los aranceles recíprocos de abril de 2025 en el llamado “Día de la Liberación”, donde se estableció un piso del 10% -que incluyó a Chile- y tasas superiores y distintas en algunas economías.
La segunda etapa vino tras una especie de “Supremazo” donde la máxima corte estadounidense afirmó que la IEEPA, la ley usada por Trump para los aranceles recíprocos, fue utilizada fuera de las atribuciones del mandatario. Luego de ello, recurrió a la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, imponiendo una sobretasa del 10% de forma temporal.
Y como tercer punto, está la investigación bajo la sección 301 de la misma ley, donde se investigó a 60 economías por sus mecanismos para prohibir la importación de bienes hechos con trabajo forzoso. Los aranceles resultantes fueron del 10% o 12,5%. Chile, y otros 40 países, quedaron bajo el segundo procentaje.
Una fuente a la que tuvo acceso BioBioChile explicó que los ART surgen en el contexto de esta tercera etapa de la nueva política comercial de EEUU, donde se pasa de aranceles unilaterales hacia “entendimientos bilaterales”, donde se definen diversos compromisos comerciales.
De esta forma, si bien el gobierno norteamericano ya ha cerrado algunos ART como Argentina, El Salvador o Ecuador, cada negociación es distinta y su acuerdo resultante también.
“En el caso de Chile, esas condiciones diferenciadas serían nuevas exenciones a la sobretasa de 12,5%, es decir, que más productos nacionales queden excluidos de la medida, ya sea incorporándolos dentro de la lista de productos exentos de arancel o regresando la tasa a un 10%”, sostuvo la fuente que, con todo, remarcó que no se puede anticipar que las negociaciones efectivamente terminen en la firma de Acuerdo de Comercio Recíproco.
¿Se ‘sepulta’ el TLC?
Dentro del Gobierno, una de las figuras que ha despertado cierta polémica por sus declaraciones es el ministro de Agricultura, Jaime Campos. La autoridad ha señalado que Estados Unidos está “violentando” el TLC.
“Lo que se está haciendo con Chile es una actuación arbitraria del gobierno norteamericano, puesto que se está violentando el Tratado de Libre Comercio que ya habíamos suscrito”, dijo el ministro Campos poco después de confirmarse el arancel del 12,5% en julio pasado, mientras que esta semana ha señalado que le “encantaría” que el tema arancelario se resolviera pronto y en los mejores términos para el país.
“No lo sabemos y no depende de Chile exclusivamente. Me encantaría tasa 10 puntos menos cero”, sostuvo en su peculiar estilo.
Ahora bien, más allá de lo técnico, cabe la duda de si la eventual firma de un ART vendría a “sepultar” en la práctica la existencia del TLC con EEUU.
Consultado al respecto, el analista de mercados de XTB, Felipe Oyarzún, sostuvo que esta negociación “tiene sentido si permite recuperar parte de la competitividad que se ha perdido con estos aranceles, especialmente en sectores como el salmón, los vinos y las frutas. Sin embargo, la conveniencia del acuerdo no dependerá solamente de conseguir nuevas exenciones, sino también de los compromisos que Chile deba asumir a cambio”.
Por su parte, el Dr. Cristian Guzmán Cofré, académico del Departamento de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UCSC, remarca que es necesario considerar el escenario actual, “lamentablemente con menor poder de negociación sobre Estados Unidos, partiendo de esta sobretasa que se ha generado para algunos productos de Chile” y sumado a la propia guerra comercial entre EEUU y China.
“Otra opción sería no negociar y no tener estos acuerdos de menores tasas arancelarias, pensando sobre todo en que nuestros productos de exportación como el salmón, la madura, la madera, perdón, frutas y vinos tienen mercados globales y es necesario generar cada vez las menores barreras de entrada en términos arancelarios para que puedan competir; obviamente, es ventajoso”, aseguró el académico.
El Salvador y Guatemala son dos de los países que ya han firmado acuerdos similares pese a contar con un TLC vigente mediante el CAFTA-DR (Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos).
Según Oyarzún, esto muestra “que un ART puede coexistir con un TLC, por lo que su aprobación no significaría el fin técnico o formal del tratado que Chile mantiene con Estados Unidos, que además contempla un procedimiento específico para su terminación”.
“Sin embargo, en términos prácticos, parte de sus ventajas comerciales ya se ha debilitado con la aplicación de nuevos aranceles a productos que antes ingresaban con arancel cero. Por eso, más que hablar del fin del tratado, lo importante será evaluar cuánto de esas condiciones preferenciales logra recuperar Chile y si los beneficios del nuevo acuerdo compensan los compromisos asumidos durante la negociación”, concluyó el analista de XTB.
En esta misma línea, Guzmán también sostiene que este posible acuerdo no vendría a enterrar el TLC, pero sí sostiene que “hay que tener cuidado del contexto geopolítico” y los cambios en el escenario internacional.
Además, el académico de la UCSC puso de relieve que “siempre hemos hablado y vamos a seguir hablando de que, al margen de que le podamos vender a los grandes mercados mundiales, hay que diversificar la matriz exportadora de Chile”.
En ese sentido, el desafío es “empezar a buscar otros mercados donde nuestros productos puedan ser también demandados y poder tener espacio para redireccionar exportaciones”, si bien, dada la importancia del mercado norteamericano y especialmente de Estados Unidos, “lo que tenemos que hacer hoy día es buscar los espacios para negociar y obtener nuevamente una rebaja a las tasas arancelarias que permita a nuestros productos entrar con precios más competitivos a los mercados locales en EEUU”.
Finalmente, la fuente con conocimiento del asunto a la que tuvo acceso BBCL sostiene que el TLC seguirá siendo la base de la relación económica con Estados Unidos, y que el 53% de productos sin arancel, lo están gracias al Tratado de Libre Comercio.
Todo sumado a reglas y beneficios en temas de servicios, inversiones, procedimientos aduaneros y movilidad de personas, como la visa H-1B1 para trabajo temporal en EEUU y que solo tienen Singapur y Chile.
En este sentido, hay otros países que, previo a los aranceles, ya enfrentaban sobretasas en sus productos, por lo que las tarifas unilaterales anunciadas por Donald Trump terminaban por sumarse a las tasas ya aplicadas previamente, caso que no sucedió con Chile al tener, originalmente, todos sus productos con arancel 0%.



