Ronald Guzmán, académico UDD: “Las mineras no se han relajado, el foco sigue en costos y productividad pese al alto precio del cobre”

Con un promedio en torno a US$5,3 la libra en lo que va del año, según datos de Cochilco, el cobre enfrenta un escenario favorable en precio, pero desafiante en costos, inversión y planificación. El académico de Ingeniería Civil en Minería de la Universidad del Desarrollo (UDD), Ronald Guzmán, advierte que el foco no debe perderse en productividad, control de riesgos y disciplina en los proyectos, sobre todo con la crisis de insumos clave como combustible y ácido sulfúrico.

El cobre atraviesa uno de sus ciclos más favorables en términos de precio, impulsado por una demanda sostenida y expectativas ligadas a la transición energética. Sin embargo, este escenario no está exento de desafíos estructurales para la industria minera.

Para Ronald Guzmán, académico de Ingeniería Civil en Minería de la Universidad del Desarrollo (UDD), la idea de que las compañías mineras se “relajan” en contextos de precios altos no se condice con la realidad actual del sector. “No veo ningún relajo en la industria, ya que en particular las mineras tienen muy claro que una variable de control son los costos operacionales que, independiente del precio, se siguen mejorando”, afirma.

En esa línea, el experto enfatiza que el verdadero impacto de este ciclo de precios se observa en las decisiones estratégicas de largo plazo. “Aquí un punto que define el negocio con este escenario de precios son la incorporación de nuevas reservas y mejoras en los planes mineros de largo plazo, ya sea para aumentar la vida de la mina o LOM (life of mine) y/o aumentar la producción, que tiene como consecuencia aumentos en productividad, pero en ningún caso un relajo”, explica.

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Una industria presionada

A estos desafíos se suman presiones externas relevantes, como el encarecimiento de insumos clave, considerando la crisis de abastecimiento de petróleo por la guerra en la zona del Golfo Pérsico y la disminución del suministro de ácido sulfúrico por medidas recientes adoptadas por China.

“Son variables que inciden mucho en los costos y eficiencia de los procesos, como el combustible en camiones y el ácido en lixiviación”, señala. Si bien reconoce que “con los precios actuales esto en términos mineros se paga”, advierte que la industria debe avanzar en soluciones más eficientes, como la electrificación de flotas mediante sistemas trolley y la optimización de procesos hidrometalúrgicos.

Llamado a la disciplina

Uno de los principales aprendizajes de ciclos anteriores, según Guzmán, radica en la ejecución de proyectos. Recuerda que iniciativas impulsadas en periodos de altos precios enfrentaron dificultades precisamente por apresurar etapas críticas. “La lección aprendida es no saltarse las ingenierías, controlar las incertidumbres y riesgos de los proyectos y ser muy prudentes en variables que sí se pueden controlar, como son los costos, planificación minera y diseño de procesos”, sostiene.

En materia de inversión, Guzmán observa un escenario positivo, aunque condicionado a factores institucionales y regulatorios. “Chile ha demostrado que sigue siendo atractivo para invertir en minería, con una cartera de proyectos con alta probabilidad de materializarse en los próximos diez años”, afirma.