Este viernes, el presidente José Antonio Kast abordó nuevamente el debate sobre crecimiento económico versus el cuidado del medio ambiente. El mandatario se refirió específicamente a los humedales durante su visita en Concepción.
Esto en medio de la discusión que surgió desde que el humedal Rocuant-Andalién fue declarado urbano, lo que interferirá con los mejoramientos a la Ruta Interportuaria en el Gran Concepción. Los gremios han apuntado a una posible paralización de inversión y proyectos estratégicos.
“Hay una tremenda discusión, que es razonable y legítima, pero hay que cerrarla”, señaló el presidente, “¿vamos a tener un humedal de 1.500 hectáreas que nadie usa? ¿O vamos a tener un humedal que podamos conocer, ir todos, de 500 hectáreas? ¿Cómo vamos a mejorar la ruta interportuaria?”, cuestionó.
Sin embargo, cabe recordar que, más que atractivos turísticos, los humedales tienen vital importancia para la naturaleza e incluso para las zonas urbanas que tienden a sufrir inundaciones u otros eventos naturales que ponen en riesgo a la población.
Un claro ejemplo de esto es lo que ocurrió recientemente en la Región de Los Ríos, específicamente en Valdivia. La zona fue azotada por un fuerte río atmosférico en julio pasado, con 197,61 mm de agua caída en un solo día. Ante este evento, mientras comunas vecinas sufrieron graves inundaciones, Valdivia no tuvo la misma suerte gracias a los humedales.
De acuerdo con expertos de la Universidad Austral de Chile, estos cuerpos de agua actuaron como “un gigantesco escudo natural” que protegió a las zonas urbanas.
“En comunas sin humedales, un temporal de esta magnitud habría sido desastroso. Valdivia resistió porque sus suelos absorben, frenan la velocidad del agua y la canalizan de forma segura hacia las napas“, señaló en un comunicado después de la emergencia el Dr. Ignacio Rodríguez, Director Ejecutivo del Centro de Humedales Río Cruces de la UACh (CEHUM).
Por su parte, el Dr. Antonio Zumelzu, Director del Instituto de Arquitectura y Urbanismo UACh e investigador principal del CISFECh, manifestó que “es fundamental dejar de considerarlos como terrenos disponibles para la expansión urbana e integrarlos explícitamente como infraestructura verde y azul en los instrumentos de planificación y de gestión y control del suelo urbano”.
¿Por qué los humedales protegen de inundaciones?
Según detalla la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, los humedales actúan como esponjas naturales, ya que pueden atrapar y liberar lentamente el agua superficial, la lluvia, el deshielo, el agua subterránea y las aguas de inundación.
“Los árboles, las raíces y demás vegetación de los humedales también reducen la velocidad de las inundaciones y las distribuyen más lentamente sobre la llanura aluvial. Este almacenamiento combinado de agua actúa como un freno, disminuyendo la altura de las inundaciones y reduciendo la erosión”, señala el organismo.
Y de hecho, los humedales al interior y también aguas abajo de áreas urbanas, son muy valiosos porque contrarrestan la escorrentía superficial proveniente de pavimentos y edificios, mientras que su capacidad de retención, ayuda incluso a controlar el encharcamiento de los cultivos.
“La preservación y restauración de los humedales, junto con otras medidas de retención de agua, a menudo puede proporcionar el mismo nivel de control de inundaciones que el que ofrecen las costosas operaciones de dragado y la construcción de diques“, apunta la EPA.
En este sentido, el Dr. Zulmelzu añadió que “los humedales no deben entenderse únicamente como áreas de protección ambiental, tal como los reconoce la legislación vigente, sino también como elementos estructurantes de la planificación urbanística. Es decir, que permitan: orientar el crecimiento de la ciudad, reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos, generar espacios de contemplación, recreación y contacto con la naturaleza para las personas”.
“Si alcanzamos ese desafío en el mediano plazo, podremos avanzar hacia un modelo de desarrollo urbano más resiliente y adaptado al cambio climático no solo en Valdivia, sino que también en otras ciudades del país”, concluyó.
El humedal Rocuant-Andalién
El humedal Rocuant-Andalién, que está ahora en discusión y que se extiende por las costas de Talcahuano, Concepción y Penco; es uno de los más importantes del país por ser el tercero más grande de Chile, con ahora 1377,2 hectáreas de superficie protegida gracias a la Ley 21.202.
De acuerdo con el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), “constituye un ecosistema de alto valor ambiental, ecológico y social para la comuna de Talcahuano y la Región del Biobío”.
De hecho, hay 4 elementos en los que es clave para la zona. Primero, en regulación; permite el control y atenuación de inundaciones, pero también la amortiguación de marejadas, estabilización de la línea de costa, retención de sedimentos, regulación del ciclo hidrológico y mejora de la calidad del agua.
En segundo lugar, también es un importante soporte para un hábitat con alta diversidad de especies. Según el MMA, especialmente para la avifauna tanto residente como migratoria. Asimismo, permite la mantención de la biodiversidad y conectividad ecológica entre ambientes continentales y marinos.
Por otra parte, también genera provisión, ya que almacena agua y aporta a los procesos biogeoquímicos del sistema costero-fluvial de la región. Y por último, tiene un importante valor cultural, ya que se suman el valor paisajístico, educativo, científico, recreativo y, para las comunidades locales: simbólico.



