La luna de miel del FMI con Argentina: qué deja la visita de Kristalina Georgieva en Buenos Aires

Kristalina Georgieva llegó el lunes pasado a Buenos Aires por invitación del presidente Javier Milei. Fue su primera visita al país desde que asumió la conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2019, y la agenda fue, según los estándares habituales de estos viajes, inusualmente extensa: una participación en la reunión de Gabinete ampliado, una reunión con el presidente en la casa de gobierno, una conferencia de prensa junto al ministro de Economía Luis Caputo en el Palacio de Hacienda, una charla con estudiantes universitarios en el Palacio Libertad, una cena reservada con empresarios y un viaje a Neuquén para recorrer el yacimiento de petróleo y gas Vaca Muerta.

“Es un gesto político la visita de Kristalina Georgieva”, afirmó Noemí Brenta, doctora en Economía y una de las investigadoras que más ha estudiado la relación entre Argentina y el FMI en conversación con BioBioChile. Para la economista, todo el operativo funcionó como un fuerte espaldarazo político para mostrar el apoyo del FMI, coronado por “expresiones elogiando el plan del gobierno”.

“Esto no fue una misión del Fondo, sino un gesto”, insiste Brenta. Un gesto que se terminó de entender con claridad durante la conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, en la que Georgieva no escatimó elogios hacia el plan de gobierno. Dijo que Argentina se encuentra en una posición mucho más sólida que la que exhibía cuando ella asumió el cargo, y atribuyó esa mejora al “arduo trabajo del Gobierno” y a “la perseverancia y el sacrificio del pueblo argentino”. Repasó los indicadores que el organismo sigue de cerca, como el equilibrio fiscal, la baja de la inflación y la acumulación de reservas, aunque también reconoció que el proceso de ajuste genera dificultades y que la recuperación todavía no le llega a toda la sociedad por igual. Habló de un crecimiento a dos velocidades y puso el foco en las pymes: pidió avanzar en la generación de empleo de calidad y en un mayor acceso al crédito para las pequeñas empresas y las familias, de manera que la reactivación “se pueda compartir más ampliamente” y no quede circunscrita a los sectores que ya venían beneficiándose del programa.

Para Brenta, el trato que recibe hoy Argentina contrasta fuertemente con el que tuvo el gobierno anterior, por dos motivos. El primero es teórico: bajo la anterior administración de Alberto Fernández, señaló a BioBioChile, el Fondo admitía que la inflación argentina —como la de otros países— era “un fenómeno multicausal, no solamente monetario y fiscal, mientras que ahora reapareció esta interpretación ultraortodoxa que justifica el ajuste”. El segundo plano es de injerencia electoral directa. El año pasado, el gobierno argentino recibió un respaldo económico del Tesoro de Estados Unidos cuyos términos “nunca se supo muy bien” cuáles eran, pero cuyo efecto político sí quedó claro. Para Brenta, la idea de que sin ese apoyo la economía “entraba en un caos” fue determinante para el resultado de las legislativas y “empujó el voto también a favor de La Libertad Avanza”.

La segunda jornada de Georgieva en el país tuvo como protagonista a Vaca Muerta. La directora del FMI recorrió durante dos horas el yacimiento junto a Caputo y al presidente de la petrolera con participación estatal mayoritaria YPF, Horacio Marín. Escuchó una presentación sobre el desarrollo del yacimiento y la evolución de la petrolera desde la llegada de Marín a su conducción, subió a un equipo de perforación de última generación y conversó con trabajadores y empresas proveedoras. Pasado el mediodía, regresó en helicóptero a Neuquén para continuar su gira sudamericana rumbo a Uruguay.

Tomarle el pulso a la política y a Estados Unidos

Otra escena importante de la visita fue la cena privada de Georgieva con empresarios en el exclusivo barrio de Recoleta en el centro de la ciudad. Georgieva abrió la conversación con un saludo y luego dio paso a un intercambio de tono distendido, sin definiciones estridentes, en el que preguntó por la presión tributaria y por las causas del colapso del régimen de convertibilidad de los años noventa, además de indagar sobre la marcha de la economía real y el clima de cara a las próximas elecciones.

Esas preguntas son, para Brenta, la prueba de otro de los objetivos de la visita, más allá del gesto de apoyo. “Vinieron a tantear cómo está el clima político, económico y social en Argentina”. El Fondo necesita medir la probabilidad de que el programa siga en marcha, porque se trata, dijo a BioBioChile, de “un programa alineadísimo con Estados Unidos, con el gobierno de Trump en particular”.

Con ese cuadro completo —los elogios públicos, el viaje a Vaca Muerta, la cena con el círculo rojo— la pregunta que sigue es cuán firme resulta este acercamiento. Brenta es cautelosa: “Hoy en el mundo todo es fluido”, dijo a BioBioChile, y puso el foco en un frente que hoy parece secundario, pero que podría no serlo: la relación con China. La economista recordó que el swap con el gigante asiático se renovó y que, pese a su importancia para las reservas y para el comercio, el tema “no se ha vuelto a hablar” en la agenda pública reciente. Anticipó que esa tensión “va a manifestarse” tarde o temprano, sobre todo si Milei tiene algún gesto hacia Beijing. “La luna de miel con el fondo no es tan sólida”.

El otro elemento que Brenta puso sobre la mesa —y que conecta con el reclamo público de Georgieva sobre las reservas— es la presión del organismo por una devaluación. Según dijo a BioBioChile, esa demanda ya fue transmitida a los empresarios y también la mencionó el vocero presidencial. La especialista sospecha que el Gobierno buscará ejecutarla “con tiempo antes de las elecciones”, de modo que el efecto inflacionario y el impacto en la pobreza que desencadenaría ya hayan pasado para el momento de votar, apostando a una eventual mejora posterior. Sobre esa apuesta, sin embargo, no ocultó su escepticismo: “cosa que dudo”, cerró en conversación con BioBioChile.

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